La educación se ha reducido a la implantación de una ley, con denominación de origen socialista o popular, con la que hacer historia y perdurar en la memoria social, aunque sea una medida antisocial.
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miércoles, 23 de octubre de 2013
jueves, 10 de octubre de 2013
REVÁLIDA SUSPENDIDA
Resulta que hoy se va a aprobar la nueva reforma educativa del ministro Wert, aquella que promueve incluir, nuevamente, conceptos como la reválida. Esa que evoca otros tiempos ya pasados en tonos sepias, desgastados y apolillados, y que defiende la necesidad de una evaluación externa para revalidar lo que ya en su día estaba validado, es decir, una vez aprobado se necesita de la reprobación y entonces se considerará superado el ciclo correspondiente.
Resulta que hoy se va a aprobar la nueva reforma educativa del ministro Wert, aquella que ha sido validada entre las filas de su partido, pero que no va a contar con la aprobación de la evaluación externa en el Congreso de los Diputados del resto de partidos, es decir, no va a aprobar la reválida. Entonces, ¿cómo es que va a superar el ciclo y será enviada al Senado? ¿cómo no contando con la nota mínima obtendrá financiación estatal, es decir, becas? ¿cómo es que tendrá la plaza asegurada si no ha demostrado estar lo suficientemente cualificada? Será que va a ir a por la privada...
viernes, 20 de septiembre de 2013
EDUCACIÓN TRAGICÓMICA
La Educación de España reside sobre las manos de un actor tragicómico frustrado, capaz de disfrutar convirtiendo las tragedias ajenas en pequeñas comedias o vodeviles plenos de sarcasmo e ironía con los que disfrutar en la intimidad del despacho que le regalaron las urnas.
Podría haberse encaminado hacia el séptimo arte llenando cada noche la función de un teatro con su sola presencia sobre las tablas, encarnando al perverso villano que se frota las manos mientras sus carcajadas resuenan en la platea, pero desafortunadamente prefirió su interpretación e intervención en política, faceta donde estas habilidades son también valoradas. Aunque es evidente que se siente reprimido y no le permiten defender su papel en su totalidad, coartando sus dotes interpretativas y no permitiéndole, cuanto desearía, salirse del guión para aportar a su personaje de más personalidad.
El, que podría estar granjeándose los aplausos de un público entregado a su arte en los teatros, se tiene que enfrentar a los abucheos de unos incultos e ignorantes, que son incapaces de apreciar su vis cómica. Pobre incomprendido. Si Lope de Vega levantara la cabeza.
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