lunes, 20 de agosto de 2012

ARDIENDO CONCIENCIAS

Se afirma, y con razón, que los incendios deben apagarse en invierno. De haber acatado dicha premisa cabe la posibilidad, más que probable, de que muchos de los incendios que nos asolan este verano no se hubiesen generado o su virulencia habría sido más comedida.
Pero no. Hemos constatado sobre la tierra, algunos demasiado cerca, lo que sucede cuando se recorta de donde no se debe. Lo próximo será constatar lo que ocurrirá tras los recortes en educación y sanidad.
Mientras tanto, que empiecen a arder conciencias.

sábado, 4 de agosto de 2012

OCUPACIÓN IDEOLÓGICA

A las escasas opciones televisivas que actualmente existen se habrá de tener en cuenta, a partir de ahora, la ocupación que va a sufrir Radio Televisión Española.
La cadena pública va a ser tomada por la facción más radical y dura de las estrechas mentes de la derecha, dispuestas a volcar su ideología más indómita sobre la programación de la cadena y lo que es más temible, sobre los informativos
Fieles de Urdaci han tomado posesión de sus cargos destituyendo a todo aquel que pudiera resultarles peligroso e incómodo para sus fines, ya fueran profesionales como Juan Ramón Lucas, Toni Garrido o Ana Pastor. Convirtiéndose así en una simple filial de Intereconomía, es decir, una cruzada política contra las mentes independientes que no comulgan con la diestra; vacía de contenido y arengando a sus masas.

sábado, 28 de julio de 2012

LA CANCIÓN DEL VERANO

Este año no hay canción del verano, al menos de manera oficial, y se me antoja que dicha carencia es debido a que si analizamos las canciones que suenan en verano son del mismo corte que el noventa por ciento de las canciones del resto de estaciones del año; por lo que no se puede hacer distinción alguna entre una canción u otra. Podemos encontrarnos en pleno mes de enero con temperaturas bajo cero y escuchar una canción que nos propone una y otra vez desnudarnos al son descafeinado de una música estridente y huérfana de letra.
Hemos sido invadidos por unas melodías, o bien electrónicas, o bien con excesivo acento sudaméricano. Por lo que a la actual situación de crisis económica, política y social; debemos añadirle una crisis de creatividad y, por qué no, de buen gusto.
Son muchas las generaciones que hemos crecido con una banda sonora única, inconfundible y legenderia; compuesta por canciones que aún hoy nos estremecen y nos revelan contra todo y todos.
Tal vez les venga bien a algunos tener a las masas controladas como borregos con sones sin contenido y que les aletargan sin más.





lunes, 23 de julio de 2012

DE MODA

Intento dilucidar el motivo por el qué las grandes marcas de modas y, por ende, las franquicias de ropa que hacen asequible dicha moda al bolsillo común; se han propuesto recuperar la moda de los 80.
¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Es posible, pero precisamente la estética de los ochenta no le favoreció a nadie, así que no entiendo la necesidad de vestirnos con hombreras, caritas sonrientes, colores fluorescentes (aunque ahora los quieren bautizar como colores ácidos), rayas incómodas, estampados más parecidos a garabatos y todos aquellos conceptos anteriores al buen gusto y al diseño.
Quizás se trata de una estrategia y esperan que nos vistamos de los 80, para sentirnos en los 80, pensar como en los 80 (algo no muy complicado gracias a la inestimable ayuda del actual gobierno) y vivir como en los 80; con la única intención de que hagamos una introspectiva e imaginemos que hemos vuelto a aquella década preludio de los mejores tiempos de nuestro país, los 90 y los 2000.
Etapas éstas de crecimiento virtual en torno a una burbuja que acabó reventando, pero que ahora se nos concede una segunda oportunidad para hacerlo bien y rectificar nuestros errores. Para ello solo tenemos que disfrazarnos de ochenteros y representar la incoherente farsa que es nuestra realidad, con la única esperanza de que después nos podamos deshacer de todo y volver a empezar.
De lo contrario, ¿qué otro sentido tiene pretender vestirnos de manera tan lamentable?

lunes, 16 de julio de 2012

DIMISIÓN

No voy a pedir la dimisión de Rajoy por sus sangrantes recortes a la clase obrera, ni tampoco la de sus ministros que avivan los fuegos de todos y cada uno de los frentes abiertos acatando la política de partido sin perspectiva propia, tampoco pediré la dimisión de la hija de Fabra por su incontinencia verbal, falta de clase política, ignorancia y desconocimiento de la oratoria.
No hablaré de la dimisión de Rubalcaba por su blando papel de oposición y que juega a saber las respuestas (como en su día también decía saberlas Rajoy) y no darlas.
Ni que decir tiene que tampoco voy a pedir la dimisión de los dirigentes de los sindicatos por abandonarnos reiteradamente, ni la de los mandamases de la patronal por claudicar ante el gobierno, ni mucho menos la de los banqueros por robar y robar y robar.
No voy a pedir la dimisión de ninguno de ellos, ni la del resto de políticos y secuaces a la orden del dinero; sino que voy a pedir la dimisión de la sociedad. Sí, de nuestra sociedad, esta que permite y admite, que se resigna y acalla, la que disimula mientras los pilares de la clase social se pierden; porque son pocos, muy pocos, los que siguen saliendo a la calle a exigir y demandar lo que se espera de una sociedad democrática.
Dimitamos y sentémonos frente al televisor, una anestesia gratuita con la que adormecer y acallar a la plebe.
No nos engañemos, todo esto nos sigue sucediendo porque nosotros lo estamos permitiendo.

miércoles, 11 de julio de 2012

LA MESA DE RAJOY

Con este Gobierno, el de Rajoy, como él suele decir en sus declaraciones : "Mi Gobierno"; no hay que temer lo que está sobre la mesa del Consejo de Ministros, porque nunca hay nada sobre ella o, al menos, eso suelen afirmar.
Por lo que en realidad debemos preocuparnos es por lo que guardan debajo de la misma, ya que todo lo que el Presidente y sus Ministros aseguraron no tener sobre la mesa, ha acabado surgiendo.
Hoy, un nuevo ejemplo; la subida del IVA. Una medida que afirmaban no encontrarse sobre la mesa. Tendrán los periodistas que afinar más en sus preguntas y requerirles no por lo que hay encima, sino por lo que esconden debajo.